Para el estudio seminal empezaremos por la recogida de una muestra del semen (¿Cómo recoger la muestra?: Boletín Informativo). Las parámetros que se analizan están basados en los “criterios de normalidad establecidos por la Organización Mundial de la Salud” (OMS) y en los “criterios estrictos de morfologías de Kruger”.
Estos parámetros incluyen:
Concentración y Movilidad: Estos parámetros básicos nos dan una primera idea del potencial fértil del varón y nos orientan sobre la elección de la técnica de Reproducción Asistida. Ambos parámetros son valorados con la ayuda de un microscopio (microscopio de contraste de fases a 20 aumentos), en una cámara especial (cámara de Mackler) en la que no se afecta el comportamiento de los espermatozoides.
La Concentración de espermatozoides se define como la cantidad de espermatozoides por unidad de volumen de eyaculado (nº espermatozoides / ml).
La Movilidad se define como el porcentaje de espermatozoides con una movilidad aceptable. Se clasifican en tipo “a”, “b”, “c”, o “d” según el tipo de movilidad, siendo los más importantes los que desarrollan una movilidad tipo “a”.
La Morfología: Para el estudio morfológico de los espermatozoides se realiza una preparación inicial con una tinción histológica adecuada y posteriormente la muestra es analizada con un microscopio a 100 aumentos, en busca de defectos morfológicos de los espermatozoides en sus distintas partes (la cabeza, la pieza intermedia y la cola).
La Viabilidad: Otro parámetro fundamental es conocer el porcentaje de espermatozoides viables en el eyaculado y susceptibles para utilizar en una técnica de reproducción.
Pruebas adicionales:
Ensayos inmunológicos para detectar la presencia de anticuerpos antiespermatozoide en semen y suero de la pareja.
Ensayos bioquímicos para detectar el correcto funcionamiento de las glándulas accesorias del aparato genital masculino.
Capacitación diagnóstica (REM: recuperación de espermatozoides móviles): mediante esta técnica se consigue seleccionar el mayor número de los espermatozoides móviles posible con buena morfología, así como el lavado del plasma seminal (perjudicial para los espermatozoides), tal y como se haría en una inseminación artificial, pero sin introducir la muestra en la cavidad uterina.